El estudio del Idelas / UCES, sobre las cifras del Indec, plantea un contraste virulento. Por un lado, subraya que el Gobierno informa que el PBI, la riqueza del país, siguió creciendo. Por otro, que los jefes de hogar argentinos perdieron horas de trabajo. "O se trató de un año de singular aumento de la productividad del trabajo, o se está ante una severa inconsistencia del Indec. O ambas", dice el informe.
El director del Idelas, Daniel Sticco, dice que al comparar el último cuatrimestre de 2011 con el de 2010, "la Economía muestra fatiga para la generación de empleo". Del análisis caso por caso de los 32 aglomerados urbanos surge que en muchas regiones la reducción de la intensidad de trabajo llegó a extremos de cinco a ocho horas en la semana. "Y no sólo en las franjas de menores ingresos: también en las más altas", se precisa.
Para Sticco, esta situación impacta en el proceso actual de negociación salarial. "La economía ya daba, a fines de 2011, señales de saturación para la creación de trabajo. Eso impactó en la cantidad de horas trabajadas. Lo que surge, en estas paritarias, es que los trabajadores perciben que pierden horas de trabajo y que no logran un salario acorde a la inflación".
"Como el costo laboral no baja, el empleador insiste en dar menos aumentos a cambio de garantizar estabilidad laboral. Es que la reducción de horas laborales ya se hizo. Entonces, ajustar costos laborales sólo podrá pasar por achicar la nómina de empleados", advirtió.